Editorial

Gravísima denuncia

Ha dicho el ministro de Medio Ambiente que “nuestros bosques, hechos carbón, abastecen las calles de Haití

12 Jun 2017 | 0 Reacciones
Gravísima denuncia

Ha dicho el ministro de Medio Ambiente que “nuestros bosques, hechos carbón, abastecen las calles de Haití”.

Y ha añadido: “Hacemos todo lo que esté a nuestro alcance para frenar la tala y destruir los hornos, pero es materialmente imposible vigilar cada palmo de nuestros montes e impedir que sigan cortando, quemando, trafi cando”.

Dos verdades desoladoras.

Estamos en presencia de una especie de cáncer ecológico que hace metástasis, matando las defensas inmunológicas de nuestra naturaleza, en otras palabras, amenazando la misma vida de los dominicanos.

En la medida en que nuestros bosques pierden su capacidad de ser el escudo o cobertura de la tierra esta pierde fertilidad y deja de ser una fuente productora de alimentos.

Deja de ser, también, el factor generador de lluvias; y sin lluvias no podemos tener ríos ni grandes depósitos de agua para asegurar la vida humana.

Una verdadera catástrofe ambiental que, unida a los cambios climáticos que experimenta el planeta, solo conduce al precipicio de las extinciones de los recursos naturales.

Haití es un ejemplo terriblemente elocuente.

Tratando de evitar ese derrotero, los gobiernos dominicanos han invertido sumas multimillonarias y esfuerzo humano para proteger y reforestar los bosques y frenar en lo posible la tala y quema de árboles.

Esos esfuerzos han permitido que el país preserve su capa forestal y que su producción de alimentos, energía hidroeléctrica y suministro de agua para la agricultura y las necesidades humanas se encuentren hoy en niveles aceptables.

Pero todo eso lo podemos perder, o ya lo estamos perdiendo, por culpa de la acción depredadora de aquellos que, como dice el ministro de Medio Ambiente, convierten en carbón nuestros bosques para suplir esa fuente de energía a los haitianos, que destruyeron la suya.

No hay que romperse la cabeza para solucionar de cuajo esta lesiva acción depredadora. El gobierno al cual le sirve el ministro de Medio Ambiente debe saber cuál es el remedio efi caz.

Si no lo sabe o no quiere aplicarlo, pues preparémonos para cantarle un réquiem a nuestro país.