Por Raymond González
La destitución de la profesora Yaneli Fernández como directora del Distrito Educativo 13-01 ha encendido una crisis en el PRM de Montecristi. Fernández, quien también aspiró a diputada por el partido oficialista, fue removida justo tras la salida del ministro Ángel Hernández. Este movimiento ha sido interpretado como una jugada sucia de sus propios compañeros, dejando claro que en el PRM las lealtades duran hasta que dejan de ser útiles.
El comunicador y abogado Diógenes de la Rosa ha señalado con nombre y apellido a los responsables: el diputado Rosendy Polanco y la gobernadora Neisy Cruz. Según De la Rosa, ambos aprovecharon el vacío de poder dejado por el ministro para ejecutar una traición política en su propio partido. Esto ha puesto en evidencia una guerra interna en la provincia, donde las ambiciones han desplazado cualquier idea de unidad partidaria.
Dentro del PRM, la fractura es cada vez más evidente. Las maniobras oscuras y el atropello a Fernández no son hechos aislados, sino síntomas de una lucha feroz entre facciones que buscan quedarse con el control político. La base del partido se encuentra desconcertada y algunos militantes ya comienzan a cuestionar si realmente están en el lado correcto. La desconfianza crece y las divisiones amenazan con convertirse en una ruptura irreversible.
Esta nota ha sido redactada con la impresión de algunos dirigentes del PRM preocupados por la posibilidad de salir del poder. La imagen de un partido sólido se desmorona, mientras los electores ven con desilusión cómo las promesas de cambio y unidad quedan en el olvido. Si las traiciones siguen marcando el rumbo, el PRM podría estar sentenciando su futuro en la provincia.